Se llama células eucariotas —del griego eu,'verdadero', y karyon, ‘nuez’ o ‘núcleo’ — a las
que tienen un citoplasma, compartimentado por membranas, destacando la
existencia de un núcleo celular organizado,
limitado por una envoltura nuclear, en el cual está contenido el material
hereditario, que incluye al ADN y es la base de la herencia; se distinguen
así de las células procariotas que
carecen de núcleo definido, por lo que el material genético se encuentra
disperso en su citoplasma. A los organismos formados por células eucariotas
se los denomina eucariontes.
El paso de procariotas a eucariotas significó el gran
salto en complejidad de la vida y uno de los más importantes de su evolución. Sin
este paso, sin la complejidad que adquirieron las células eucariotas no habrían
sido posibles ulteriores pasos como la aparición de los seres pluricelulares; la vida, probablemente, se habría limitado a
constituirse en un conglomerado de bacterias. De hecho, a excepción de procariotas, los cuatro reinos restantes (animales, plantas, hongos y protistas) proceden de ese salto cualitativo. El éxito de
estas células eucariotas posibilitó las posteriores radiaciones adaptativas de la vida que han desembocado en la
gran variedad de especies que
existe en la actualidad. Las células eucariotas son
aquellas células que tienen un núcleo organizado con una envoltura celular
(membrana) que lo aísla del resto de la célula. También se dice que tienen un
"núcleo de verdad".
Estas células forman parte de los tejidos de organismos multicelulares como los hombres y los animales. Poseen múltiples orgánulos.
Estas células forman parte de los tejidos de organismos multicelulares como los hombres y los animales. Poseen múltiples orgánulos.

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